viernes, 2 de enero de 2026

Cinco ejercicios para mortales del siglo XXI

No son pautas ni reglas: son solo unos ejercicios para jugar que pueden convertirse en hábitos. No son para inmortales ni para robots ni para extraterrestres impertérritos: son para mortales, para personas de carne y hueso, para hombres y mujeres con esqueleto, impulsos y hormonas.

1. LEE. La cosa es recogerse entre tanto estímulo, y leer es una buena forma de hacerlo, diría que es el hábito por excelencia para los mortales del siglo XXI. Más leer y menos audiovisuales. Con los audiovisuales vivimos y convivimos: son necesarios, fantásticos e inevitables, pero hemos de dosificar, medir, al igual que debemos hacer un poco de hueco para la lectura. Leer algo cada día, diez páginas quizá sea la cuota mínima, pero cada uno puede marcarse la suya. Leer es sosegado y ayuda a controlar los procesos mentales como no podemos hacerlo cuando nuestro cerebro se sujeta a la tiranía de los estímulos externos. Leer es pensar, leer es callar, leer es escuchar. Leer es un ejercicio que predispone al organismo para meditar y rezar.

2. CAMINA. Mueve tu cuerpo, mueve el esqueleto, el dichoso aparato locomotor. Nuestro organismo está diseñado para moverse y hoy en día es menos exigido para la supervivencia, por lo que hay que proponérselo (cosas de la homeostasis, del equilibrio psicosomático). Camina, haz estiramientos, taichí, yoga, pilates o algo así, lo que nuestros abuelos llamaban gimnasia. También vale el baile. Si quieres, corre, seguro que es buenísimo, pero la sugerencia es caminar. Y no se trata de depender de un alto nivel de ejercicio diario, que luego lo pasamos muy mal cuando no podemos, o nos rompemos por un lado o por otro.

3. JUEGA. Pierde el tiempo conscientemente y elige con qué obsesionarte. La vida en su conjunto —y cada día en concreto— está llena de momentos muertos que debemos reconocer y disfrutar, dotar de contenido y sentido. No se trata de ser eficientes las veinticuatro horas del día sino de ser globalmente eficientes, y para ser eficientes es necesario perder el tiempo, entretenernos. Podemos perderlo de manera sana o de forma tóxica y adictiva, pero de hecho lo vamos a perder, así que mejor elegir formas saludables: las que implican el uso de las manos, de la creatividad, tocar tierra, mirar a la cara. Jugar a las cartas o a juegos de mesa en el siglo XXI, por ejemplo, son actividades a proteger y fomentar. También es válido obsesionarse un poco con las aficiones, en plan friki.

4. ESCUCHA. O calla: dos caras de la misma moneda. Salvo en raras ocasiones, es más recomendable callar que hablar. Hablar menos y escuchar más, que requiere otra atención. Procurar no discutir y, en ningún caso, gritar. Cerrar la boca: emitir menos e ingerir conscientemente. Por la boca nos relacionamos con el entorno desde pequeñitos y durante toda la vida; la etapa oral es la primera, decía Freud. Con la boca comemos y satisfacemos nuestras ansias: alimentos, bebidas, tabaco, alcohol, chucherías, comida basura, drogas, vapers… No se trata solo de comer conscientemente —que, por supuesto—, sino de ser conscientes de lo que ingerimos, y quizá no hace falta tanto. Y atentos no solo a lo que emitimos e ingerimos, sino también a lo que consumimos: otra forma de oralidad.

5. SONRÍE. Puede haber muchos motivos para enfadarse —corrupción, mentira pública, enriquecimientos injustos, polarización, otros—, y quizá hasta tengamos razón; aún así, en ningún caso merece la pena estar quejándose continuamente. Ríe más y quéjate menos. Quejarse consume mucha energía, cansa, deprime y crea un ambiente desagradable y pegajoso que empequeñece. La risa hace todo más fácil y es contagiosa. Así que más sonreír, unir, ayudar, cuidar. Y dejarse cuidar: sin quejarse, sonriendo. Que a todos nos llega, y mejor haberse ejercitado un poco.

Somos criaturas distraídas, aceleradas, vulnerables. Aspiramos a vivir con intención, con cuerpo, con cabeza y con alma. Si alguno de estos ejercicios se convierte en hábito, pues mejor. Vivimos en el siglo XXI... pero seguimos siendo mortales.



Enrique Aubá, 2 de enero de 2026


P. S.: Si no te gustan, puedo darte otros cinco.


Cinco ejercicios para mortales del siglo XXI

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